Lugares

Visita al Palacio de Beylerbeyi con precios de entrada y transporte en ferry

Visita al Palacio de Beylerbeyi con precios de entrada y transporte en ferry

Imagina despertar en una estancia de mármol blanco donde el único despertador es el suave golpeteo de las olas del Bósforo contra el muelle. Así eran los veranos para los sultanes otomanos, y el Palacio de Beylerbeyi sigue siendo hoy ese secreto guardado bajo llave para quienes buscan paz sin el agobio de las multitudes de Dolmabahçe. Llevo quince años recorriendo cada rincón de mi ciudad y siempre le digo a mis amigos que vienen de visita lo mismo: si quieres entender la verdadera elegancia del siglo XIX, tienes que cruzar a la orilla asiática.

El martes pasado, poco después de las diez de la mañana, bajé del ferry en el muelle de Beylerbeyi. Mientras caminaba los pocos metros que separan el embarcadero de la entrada principal, el aroma del mar se mezclaba con el de los jardines de magnolias. Al llegar a la taquilla, pagué los 1000 TL de la entrada para visitantes extranjeros —que al cambio actual vienen a ser unos 20 EUR—. A diferencia de los palacios del lado europeo, donde a veces parece que vas en una cinta transportadora humana, aquí pude detenerme a observar los detalles de las lámparas de cristal de Bohemia y las alfombras de Hereke sin que nadie me diera un codazo.

Es cierto que, al ser una residencia de verano, el palacio no tiene el sistema de calefacción central que verás en otros sitios, por lo que en invierno puede sentirse un frío húmedo que cala los huesos si no vas bien abrigado. Sin embargo, estar allí, justo debajo de las enormes columnas del Puente del Bósforo, crea un contraste fascinante entre la Estambul imperial y la metrópolis moderna. La mejor forma de llegar no es el taxi, que suele quedarse atrapado en el tráfico eterno del puente, sino el barco; ese trayecto de veinte minutos desde Beşiktaş o Eminönü es el preámbulo perfecto para dejar atrás el caos y entrar en el ritmo pausado de la vida en la costa asiática.

El refugio de mármol a la sombra del puente

Si buscas entender la verdadera elegancia otomana sin los empujones de las hordas de turistas que inundan Topkapı, el Palacio de Beylerbeyi es el lugar donde debes bajarte del ferry. A diferencia del monumental Dolmabahçe, que puede resultar abrumador y agotador para las piernas, Beylerbeyi ofrece una escala humana y una intimidad que permiten disfrutar de la arquitectura barroca otomana con una calma casi irreal. Mientras que en otros sitios eres un número en una fila, aquí todavía puedes sentirte como un invitado de honor del Sultán.

Fachada completa del Palacio de Beylerbeyi vista desde el transporte en ferry por el Bósforo.

Recuerdo una mañana de primavera, llegando justo a las 10:00 para ganarle el pulso al sol. Mientras caminaba por los jardines laterales, me detuve a observar el detalle de las cornisas. Hay una anécdota que siempre comparto: la emperatriz Eugenia de Montijo quedó tan fascinada durante su estancia en 1869 que mandó copiar el diseño de las ventanas de este palacio para su propia residencia en las Tullerías de París. Esa es la magnitud del refinamiento que el Sultán Abdülaziz imprimió en este refugio de mármol blanco a orillas del Bósforo.

El refugio estival de la corte

Lo que realmente distingue a este tesoro entre los Palacios de Estambul es su frescura. Fue diseñado como residencia de verano, y eso se percibe en sus suelos cubiertos de esteras de mimbre traídas de Egipto, pensadas para mantener las estancias frescas de forma natural.

El único “pero” es que el ruido del tráfico del puente colgante que lo custodia puede ser algo intrusivo en los jardines exteriores. Para solucionarlo, dirígete directamente a los pabellones marinos que rozan el agua; allí, el chapoteo constante del estrecho anula cualquier sonido de la ciudad moderna. Actualmente, la entrada ronda los 1000 TL, una inversión que compensa por la paz que se respira al contemplar Estambul desde su orilla asiática.

Cómo llegar: El placer de cruzar al lado asiático

Olvida el taxi para cruzar el puente; es la forma más rápida de arruinarte la mañana en Estambul. He visto a muchos viajeros desesperados atrapados más de una hora en un atasco interminable para recorrer apenas tres kilómetros, solo por el error de querer ir en coche desde el lado europeo en hora punta. La única manera inteligente, y por mucho la más hermosa, de llegar al Palacio de Beylerbeyi es surcando las aguas del Bósforo.

El error del taxi y el tráfico del puente

Aunque en el mapa parezca que cruzar el primer puente colgante es un “salto”, el tráfico de Estambul no perdona. Si intentas ir en taxi desde Taksim o Sultanahmet entre las 8:00 y las 10:30 de la mañana, o por la tarde después de las 17:00, el taxímetro subirá mientras tú no te mueves. Mi consejo de local: usa el transporte público. No solo ahorrarás dinero, sino que llegarás con mejor humor. El trayecto en ferry desde Eminönü o Beşiktaş hasta Üsküdar cuesta solo 30 TL (0,60 EUR) y te regala las mejores vistas de la ciudad por una fracción de lo que cuesta un crucero turístico.

Vista panorámica del Palacio de Beylerbeyi bajo el puente del Bósforo desde el agua.

Recuerdo una vez que acompañé a unos amigos que insistieron en cruzar en coche “por la experiencia de ver el puente”. Terminamos pagando el peaje, el suplemento del taxi y perdiendo la oportunidad de ver el palacio con calma antes de que llegaran los grupos grandes. No cometas ese error; el ferry es el alma de esta ciudad. Si quieres aprovechar al máximo tu estancia en esta zona, te sugiero echar un vistazo a este itinerario por Üsküdar y la costa de Salacak con consejos para cruzar en ferry y ver el atardecer antes de dirigirte al palacio.

Paso a paso: De Europa a la puerta del palacio

Para que no te pierdas entre los muelles y las paradas de autobús, sigue este orden lógico que yo mismo utilizo:

  1. Valida tu İstanbulkart en los tornos de los muelles de Eminönü o Beşiktaş con saldo suficiente (mínimo 60 TL para el trayecto de ida y vuelta).
  2. Sube al ferry con destino a Üsküdar; si hace buen tiempo, busca un sitio en la cubierta exterior para ver cómo la silueta de las mezquitas se queda atrás.
  3. Desembarca en Üsküdar y camina unos 50 metros a la derecha hacia la zona de paradas de autobuses municipales.
  4. Antes de subir al bus, yo suelo revisar la aplicación de transporte usando mi conexión de Internet en el móvil para tu viaje a Estambul con precios y opciones de tarjetas SIM; así sé exactamente si el 15B o el 15C está a punto de llegar.
  5. Baja en la parada “Beylerbeyi Sarayı”, que está prácticamente en la puerta del recinto; el trayecto en bus no suele superar los 10 o 15 minutos.

Precios, horarios y el uso del Museum Pass

Entrar al Palacio de Beylerbeyi cuesta hoy 1000 TL, un precio que ha subido siguiendo el ritmo de la inflación en la ciudad, pero que merece cada Lira si buscas belleza sin las aglomeraciones asfixiantes de la zona histórica. Mi recomendación es clara: no vengas sin el Guía para usar el Museum Pass Estambul con precios actualizados y consejos para saltar las colas. Hace un par de meses acompañé a unos amigos de Valencia y, mientras la fila en la taquilla avanzaba a paso de tortuga bajo un sol de justicia, nosotros entramos en menos de dos minutos simplemente escaneando el pase. Si no lo tienes, prepárate para esperar entre 15 y 20 minutos a la intemperie.

El palacio recibe visitas de 09:00 a 17:30, pero ten mucho cuidado con el calendario: los lunes permanece cerrado. Es un error muy común entre quienes cruzan a la parte asiática sin planificar, encontrándose con las puertas de hierro cerradas y teniendo que conformarse con ver la fachada desde la orilla.

Datos prácticos para tu visita

CategoríaDetalle del servicioConsejo de local
Entrada General1000 TL (aprox. 20 EUR)Paga con tarjeta para evitar líos de cambio.
Horario de apertura09:00 a 17:30Cerrado los lunes, ¡no lo olvides!
Acceso con PaseMuseum Pass aceptadoAhórrate la cola de 20 min en taquilla.
Duración estimada1 hora - 1.5 horasVe con calma para ver el techo de la sala central.

Insider Tip: Si vas en verano, intenta estar allí a las 09:00 AM. La luz que entra por las ventanas que dan al Bósforo es mágica y todavía no han llegado los grupos de tours más grandes.

Lo que no te puedes perder en el interior

Entrar en Beylerbeyi es un alivio sensorial donde el mármol y el agua dictan el ritmo del recorrido. La última vez que lo visité, llegué a las 11:00 de la mañana, justo cuando el sol empezaba a apretar sobre el Bósforo. Al cruzar el umbral del Salón Central, entendí de inmediato por qué este era el refugio de verano preferido de los sultanes: el aire se siente varios grados más fresco gracias a la impresionante piscina central de Mármol de Proconeso. Esta fuente no era un simple adorno; funcionaba como un sistema de aire acondicionado natural.

Entrada principal del Palacio de Beylerbeyi destacando sus columnas de mármol y leones decorativos.

El lujo funcional de sus suelos y techos

Si bajas la mirada, notarás algo inusual: el suelo está cubierto por esteras de paja traídas directamente de Egipto. Estas esteras aislaban el palacio de la humedad del mar y mantenían los pies frescos. Te recomiendo fijarte en los detalles del mobiliario; muchas de las sillas y armarios fueron tallados a mano por el propio Sultán Abdülhamid II, quien pasó aquí sus últimos seis años de vida y era un carpintero excepcional.

Debo ser muy clara contigo: los guardias en Beylerbeyi son extremadamente estrictos con la prohibición de hacer fotos en el interior. He visto a visitantes ser reprendidos seriamente por intentar un “selfie” rápido. Mi consejo es que guardes el móvil nada más entrar. En lugar de mirar a través de una pantalla, levanta la vista hacia las inmensas lámparas de cristal de Bohemia; la luz que rebota en el Bósforo atraviesa esos cristales de una forma que ninguna cámara logra captar.

  1. La piscina de mármol del salón central: el corazón del palacio diseñado para bajar la temperatura de forma natural.
  2. Las alfombras de paja egipcia: un elemento único que servía para combatir la humedad.
  3. Muebles tallados por el Sultán Abdülhamid II: piezas de madera con un valor histórico incalculable.
  4. Lámparas de cristal de Bohemia: pesadas estructuras que cuelgan de techos decorados con motivos navales.
  5. El depósito del audio-guía: suelen pedir un depósito de 500 TL (10 EUR) o tu pasaporte original; tenlo a mano para no perder tiempo.

Combinando la visita: Kuzguncuk y un café frente al mar

Salir de las puertas del palacio y no caminar hacia el sur es perderse la mitad de la experiencia. Estás a tan solo 15 minutos a pie de uno de los rincones más auténticos de la ciudad.

El Túnel de Beylerbeyi: un viaje al pasado

Antes de enfilar la calle principal, debes cruzar el Túnel de Beylerbeyi. Es una estructura de 1833 que originalmente conectaba el palacio con los jardines superiores. Lo que me fascina de este lugar es su arquitectura de ladrillo visto; la última vez que pasé por allí un martes al medíodía, el frescor del túnel era el refugio perfecto contra los 30 grados del exterior. Aunque hoy pasan coches, tiene un carril peatonal seguro.

Un paseo al corazón de la nostalgia

Al terminar la caminata, entrarás oficialmente en Kuzguncuk. Este barrio es un ejemplo vivo de la convivencia histórica entre judíos, griegos, armenios y musulmanes. Verás iglesias junto a mezquitas y sinagogas, rodeadas de casas de madera de colores que parecen sacadas de un set de rodaje.

El Palacio de Beylerbeyi frente al mar con la gran mezquita de Çamlıca al fondo.

Mi recomendación personal para cerrar la tarde es ir directo al pequeño jardín de té (çay bahçesi) que está junto a la mezquita. Un té turco aquí te costará unos 50 TL (1 EUR), un precio honesto por una de las mejores vistas del puente del Bósforo. Es el lugar ideal para observar a los locales jugar al backgammon mientras los barcos pasan de largo.

Preguntas frecuentes para tu visita

Organizar una tarde en la orilla asiática requiere un ritmo distinto al del ajetreado Sultanahmet. Aquí te respondo las dudas que siempre me plantean mis amigos.

¿Cuánto tiempo necesito para recorrer el palacio?

Calcula una hora y media para disfrutarlo sin prisas. Yo suelo dedicar 45 minutos al interior y el resto del tiempo a contemplar el Bósforo desde los pabellones de descanso. Si vas con el tiempo justo, en 50 minutos puedes ver lo principal.

¿Hay audioguías disponibles en español?

Sí, y te recomiendo usarla porque apenas hay carteles explicativos. Están disponibles en español y son fundamentales para entender por qué el sultán mandó pintar escenas navales en los techos. Debes entregar un documento de identidad original como garantía; a veces no aceptan fotos del móvil.

¿Vale la pena entrar si ya he visitado el Palacio de Dolmabahçe?

Rotundamente . Mientras que Dolmabahçe es una demostración de poder imperial masiva, Beylerbeyi es la elegancia de una residencia de verano. Su ubicación, tan cerca del agua que parece que flota, lo hace único.

¿Cuál es la mejor hora para evitar multitudes?

Lo ideal es llegar apenas abren las puertas a las 09:00 o un par de horas antes del cierre. Mi momento favorito es a media tarde, cuando la luz del sol golpea la fachada de mármol y las sombras del puente empiezan a alargarse.

No hay nada que se compare al momento en que dejas atrás la opulencia de las salas del palacio y sales a los jardines. He pasado tardes enteras sentado en los bancos de piedra, viendo cómo los barcos de carga gigantescos parecen rozar los pilares del puente. Si el hambre aprieta y ves que la cafetería del palacio tiene demasiada cola, camina hacia Kuzguncuk. La última vez me detuve en una pequeña panadería histórica y pagué 100 TL por una bolsa de kurabiye de almendra recién horneados que me supieron a gloria. Es la transición perfecta: de la majestuosidad de los sultanes a la calidez de la vida de barrio más auténtica de Estambul.

Compartir:
Volver al inicio

Comentarios

Comparte tus pensamientos con nosotros