Recorrido por Eyüp y el ascenso a Pierre Loti para ver el Cuerno de Oro
El ferry se aleja de los muelles de Eminönü y, casi sin darte cuenta, el ritmo de Estambul cambia por completo. Imagina dejar atrás el bullicio de Sultanahmet para encontrarte en un rincón donde el tiempo parece haberse detenido entre el aroma a incienso y el graznido de las gaviotas sobre el Cuerno de Oro. Aquí, en Eyüp, la ciudad no intenta impresionarte con grandes museos de cristal, sino con el murmullo de las oraciones y el brillo de los azulejos verdes en la mezquita de Eyüp Sultan.
He recorrido estas calles durante quince años y, aunque el turismo ha crecido, este barrio conserva ese aire de pueblo devoto que se resiste a la prisa moderna. Para disfrutarlo de verdad, como solemos hacer los que vivimos aquí, te sugiero evitar los fines de semana, cuando las familias locales llenan cada rincón y el ambiente se vuelve algo caótico. Al llegar, lo primero que notarás es que la espiritualidad se siente en la piel; es un Estambul de pañuelos de seda, tiendas de dátiles y café turco servido sin pretensiones.
Si decides subir hacia la colina de Pierre Loti, tienes dos opciones: el teleférico (que suele tener colas eternas si no llegas temprano) o el camino a pie a través del cementerio histórico. Yo siempre elijo caminar. Entre lápidas otomanas inclinadas por el tiempo y cipreses centenarios, el ascenso es un ejercicio de paz que te prepara para lo que viene. Al llegar arriba, frente a una taza de té y la panorámica del Haliç, entiendes por qué este lugar ha inspirado a poetas durante siglos. Es esa mezcla de calma y grandeza lo que hace que Eyüp sea el alma verdadera de esta ciudad.
Cómo llegar: El placer de navegar por el Cuerno de Oro
Olvida el autobús si no quieres perder los nervios en un antes de atasco infinito; la única forma inteligente y hermosa de llegar a Eyüp es surcando las aguas del Haliç. Estambul es una ciudad que se vive mejor desde el mar, y el trayecto hacia el Cuerno de Oro es, sin duda, uno de mis recorridos favoritos por su sencillez y su estética.
¿Por qué meterse en un bus apretado cuando puedes sentir la brisa en la cara por el mismo precio? He visto a demasiados viajeros frustrados atrapados en el tráfico denso que rodea Balat y Fatih, mirando el reloj mientras el sol se pone. Mi consejo de amigo: ve directo al muelle de Eminönü o Karaköy y busca la línea del ferry que recorre el brazo de mar. Es una transición fluida y relajante que te permite ver las siluetas de las mezquitas y los puentes antiguos desde un ángulo que ningún taxi te puede ofrecer.
Para moverte como un local y evitar líos con el cambio, asegúrate de tener saldo suficiente en tu tarjeta. Si aún tienes dudas sobre cómo adquirirla o recargarla, te recomiendo leer La Guía Definitiva del Transporte Público en Estambul: Todo lo Que Necesitas Saber. El trayecto te costará menos de 1 EUR (alrededor de 25-30 TL), una inversión ridícula comparada con la paz mental de evitar el claxon de los coches. Una vez, por puro cansancio, cometí el error de tomar un taxi de vuelta desde Eyüp en hora punta; terminé pagando el triple y tardando el doble. No cometas mi error.
Pasos para llegar a Eyüp en ferry
- Recarga tu Istanbulkart en cualquier máquina amarilla (Biletmatik) antes de llegar al muelle.
- Localiza la terminal de ferris de la línea del Haliç en Eminönü (está cerca del puente de Gálata) o en Karaköy.
- Verifica los horarios de salida en los paneles electrónicos para no perder el siguiente barco, ya que la frecuencia es menor que en el Bósforo.
- Sube a bordo y sitúate en la parte trasera o en la cubierta superior para capturar las mejores fotos del skyline.
- Desembarca en la estación de Eyüp, que te deja a escasos cinco minutos a pie de la plaza principal y la Mezquita de Eyüp Sultan.

La Mezquita de Eyüp Sultan: El corazón espiritual de Estambul
Si quieres entender el alma verdadera de esta ciudad, tienes que venir aquí y olvidarte por un momento de los circuitos masificados de Sultanahmet. La Mezquita de Eyüp Sultan no es solo un monumento; es el cuarto lugar más sagrado para el Islam tras La Meca, Medina y Jerusalén, y esa energía se siente en el aire en cuanto pones un pie en su plaza.
El reposo del portaestandarte
¿Por qué tanto misticismo? Todo gira en torno a Abu Ayyub al-Ansari, el amigo y portaestandarte del profeta Mahoma, quien murió durante el primer asedio árabe a Constantinopla en el siglo VII. Su tumba fue descubierta siglos después, tras la conquista otomana, y desde entonces este rincón de Eyüp se convirtió en un imán para peregrinos. El Patio de los plátanos, con sus árboles centenarios y su fuente de abluciones, es mi lugar favorito. La luz se filtra entre las hojas y rebota en los azulejos de Iznik de las paredes del mausoleo. Es un espectáculo visual que, te lo aseguro, te dejará sin palabras.
Etiqueta y respeto: Cómo moverte como un local
Al ser un lugar de culto tan activo, el respeto es la moneda de cambio. No esperes el ambiente relajado de un museo.
- Vestimenta: Hombros y rodillas siempre cubiertos. Mujeres, el pañuelo en la cabeza es obligatorio para entrar a la zona de oración y al mausoleo.
- Silencio: Aunque el patio sea un hervidero de gente, dentro de la mezquita el silencio es oro.
- Calzado: Te quitarás los zapatos antes de entrar. Un consejo práctico: lleva calcetines limpios; las alfombras son hermosas, pero el tránsito de miles de personas al día es una realidad. Si buscas purificarte antes o después de tu visita, también puedes aprender cómo vivir la experiencia del hamam sin sentirte un turista perdido en los establecimientos tradicionales cercanos.
El pulso de los viernes y festivos
Si buscas paz absoluta, evita los viernes. Ese día, y especialmente durante el ramadán, Eyüp desborda vida. Verás a familias enteras, niños vestidos de “pequeños príncipes” celebrando su circuncisión y recién casados buscando una bendición. Es una experiencia antropológica fascinante, pero puede resultar agobiante si sufres con las multitudes.
Esin’s Insider Tip: Evita visitar la mezquita a la hora del rezo del mediodía los viernes, ya que el espacio se satura de fieles locales y el acceso para turistas es muy limitado.

El ascenso a Pierre Loti: ¿Teleférico o caminata entre cipreses?
Sube a pie, no lo dudes. Perder cuarenta minutos en una fila para un trayecto de apenas tres minutos en el teleférico es, sinceramente, una mala gestión de tu tiempo en Estambul. Aunque la cabina ofrece una panorámica bonita, la verdadera esencia de esta colina no está suspendida en un cable, sino bajo la sombra de los cipreses del Cementerio de Eyüp.
El dilema del teleférico (Eyüp-Piyerloti)
El teleférico es la opción obvia, y por eso siempre está saturado. Verás a grupos enteros de turistas esperando bajo el sol mientras el segundero vuela. ¿Mi consejo? Si ves que la cola sale del edificio, aborta la misión. El precio es el de un transporte público estándar (unos 20 TL, menos de 0,50 EUR), pero el costo en paciencia es mucho mayor. Si realmente quieres vivir la experiencia técnica, úsalo para bajar; la fila arriba suele ser mucho más corta y las vistas de Estambul de frente son más impactantes.
El sendero por el cementerio histórico
Optar por la caminata es elegir el camino del viajero inteligente. Es una subida de unos 15 o 20 minutos por un sendero pavimentado que serpentea entre tumbas otomanas centenarias. No es un lugar lúgubre, al contrario. Hay una paz increíble, gatos descansando sobre el mármol y una brisa que se agradece en verano.
Esin’s Insider Tip: Si decides subir a pie por el cementerio, busca la tumba de los verdugos otomanos; no tienen nombre para que nadie pudiera maldecirlos.
¿Te falta el aire? Aprovecha para detenerte, mirar atrás y ver cómo el Cuerno de Oro se va abriendo ante tus ojos. Esa pausa no te la da la cabina del teleférico.
Comparativa: ¿Cómo conquistar la Colina Pierre Loti?
| Método de ascenso | Tiempo de espera/viaje | Esfuerzo físico | Lo mejor | Veredicto de Esin |
|---|---|---|---|---|
| Teleférico | 30-50 min (espera) + 3 min viaje | Nulo | La foto rápida desde el aire. | Evítalo en horas punta (11:00 - 17:00). |
| Caminata (Cementerio) | 15-20 min total | Moderado (es empinado) | La paz y las tumbas históricas. | La mejor opción para el viajero auténtico. |
| Taxi / Uber | 10-15 min (tráfico) | Nulo | Te deja directo en la cafetería. | Caro e innecesario, el tráfico en Eyüp es un caos. |
Si vas con niños pequeños o personas de movilidad reducida, el teleférico es tu salvación, pero prepárate mentalmente para la espera. Para el resto, las zapatillas cómodas son la mejor entrada para disfrutar de la Colina Pierre Loti.
El Café Pierre Loti: Un té con aroma a nostalgia francesa
No vengas aquí si tienes prisa; el Café Pierre Loti se disfruta a sorbos lentos o no se disfruta en absoluto. Es, sin duda, el rincón con las mejores vistas de Estambul, donde el bullicio de la ciudad se transforma en un murmullo lejano que sube desde el Cuerno de Oro.
Este lugar debe su nombre a Julien Viaud, un oficial naval y novelista francés que, bajo el seudónimo de Pierre Loti, se enamoró perdidamente de una mujer otomana y de la melancolía de estas colinas a finales del siglo XIX. Se dice que aquí escribía sus pasajes más románticos. Al sentarte en sus sillas de madera, bajo la sombra de los árboles, es fácil imaginarlo con su fez puesto, mirando el mismo horizonte que tú.
El ritual del té y el café
¿Qué pedir? La sencillez es la clave. No busques un menú de alta cocina; aquí se viene por el ritual. Un té turco (çay) bien caliente, servido en el clásico vaso de cristal con forma de tulipán, es el compañero perfecto para la brisa de la tarde. Si necesitas un empujón de energía, el Türk Kahvesi (café turco) se sirve aquí con su espuma perfecta. Si te quedas con ganas de algo más elaborado, siempre puedes explorar después el arte de la repostería otomana en las pastelerías de la zona baja de Eyüp, donde el azúcar se convierte en historia.
Precios y estrategia para la “Pole Position”
A pesar de su fama mundial, los precios siguen siendo honestos. Un té ronda los 30-40 TL (menos de 1 EUR), lo cual es un regalo considerando el panorama. El verdadero reto es conseguir una mesa en primera línea. ¿Mi consejo de local? No te quedes esperando a que un camarero te asigne sitio. Tienes que estar atento y, en cuanto veas a alguien pedir la cuenta en la barandilla, acércate con una sonrisa y “reserva” el espacio visualmente.
Claves para una visita perfecta:
- Subir en el teleférico (Teleferik): Usa tu Istanbulkart para evitar la subida empinada, pero hazlo temprano para evitar colas de 30 minutos.
- Evitar las horas punta del fin de semana: Los sábados y domingos por la tarde el café se llena de familias locales y el ambiente bucólico se pierde un poco.
- Llevar efectivo en liras: Aunque aceptan tarjetas, a veces la conexión falla en la cima y te ahorrarás un dolor de cabeza.
- Caminar por el cementerio de bajada: Es un paseo precioso y tranquilo entre cipreses y lápidas históricas que te devuelve a la realidad de Eyüp con suavidad.
- Cargar la batería de la cámara: Parece obvio, pero la luz del atardecer sobre las mezquitas del Cuerno de Oro te obligará a sacar fotos sin parar.

Explorando los alrededores: De la espiritualidad al color de Fener
Salir de Eyüp es como cambiar de siglo en apenas diez minutos. Si quieres entender la verdadera dualidad de Estambul, tienes que ver cómo la solemnidad de los rezos y el aroma a incienso se transforman, casi sin avisar, en el caos bohemio, los cafés de especialidad y las fachadas de colores de Fener y Balat. Es el contraste más fascinante que puedes encontrar a orillas del Cuerno de Oro.
El salto del fervor a la bohemia
Eyüp es tradicional, conservador y profundamente silencioso. Sin embargo, basta tomar un autobús corto (apenas 20 TL, unos 0,40 EUR) o caminar un par de kilómetros por la costa para entrar en un mundo de galerías de arte y ropa tendida entre balcones. Si te sobra algo de tiempo antes de perderte entre las calles de Balat, te recomiendo desviarte un poco hacia La luz que baña los muros de la Mezquita de Mihrimah Sultan en Edirnekapı. Es la obra más melancólica del arquitecto Sinan; dicen que la diseñó para reflejar la soledad de la hija favorita del Sultán, y su luz interior es, sencillamente, de otro planeta.
Fener: donde las cuestas tienen premio
Caminar por Fener es un ejercicio de cardio intenso, no te voy a engañar. Las pendientes son pronunciadas y los adoquines pueden ser traicioneros si ha llovido, pero el esfuerzo se paga con vistas y autenticidad. Entre casas de madera que parecen sostenerse por puro milagro, de repente aparece una mole de ladrillo que domina todo el horizonte: el imponente Colegio Griego Ortodoxo.
Es la mejor de las excursiones posibles para cerrar el día: pasar de la paz espiritual de Eyüp al vibrante legado de estos barrios. Este contraste es tan marcado como el que encontrarías al viajar Más allá del Bósforo: Un día bohemio explorando Kadıköy y Moda, donde la modernidad turca toma el relevo.

Consejos prácticos para tu visita a Eyüp
Si quieres disfrutar de la paz de Eyüp sin sentirte en medio de un hormiguero humano, llega antes de las 10 de la mañana o espera a que caiga el sol. Los fines de semana son preciosos por el ambiente familiar, pero prepárate para las multitudes. Evita las horas de oración, especialmente el viernes al mediodía, cuando la mezquita se desborda de fieles. ¿Mi momento favorito? Un martes cualquiera, viendo cómo la luz de la tarde se vuelve dorada sobre el Cuerno de Oro.
Presupuesto y moneda
Eyüp es sorprendentemente asequible comparado con las zonas de Sultanahmet o Galata. Un té en la cafetería de Pierre Loti cuesta unos 40 TL (aprox. 0.80 EUR). Por menos de 10 EUR (500 TL), puedes almorzar de maravilla en los restaurantes locales cerca de la mezquita. No esperes precios de trampa para turistas aquí; los precios son honestos porque el público es mayoritariamente local.
Seguridad y etiqueta local
Estás en el corazón espiritual de Estambul. No es una zona insegura, pero sí requiere sensibilidad cultural. Viste de forma recatada: hombros y rodillas cubiertos son la norma para entrar en la mezquita y mostrar respeto en el cementerio. A diferencia de otras zonas más cosmopolitas, aquí la atmósfera es más conservadora. Un pequeño gesto, como hablar bajo cerca de las tumbas, te hará ganar el respeto de los vecinos.
Esin’s Insider Tip: Para pagar el teleférico usa tu Istanbulkart; cuesta lo mismo que un viaje en bus (aprox. 20 TL o 0.40 EUR), pero te ahorras comprar tickets individuales más caros.
Preguntas frecuentes sobre la visita a Eyüp y Pierre Loti
¿Cuál es la mejor forma de llegar a Eyüp desde el centro?
Lo más auténtico y relajado es tomar el ferry de la línea Haliç desde Eminönü o Karaköy. El trayecto por el Cuerno de Oro es una atracción en sí misma y cuesta lo mismo que un billete de transporte público (unos 20 TL). Si tienes prisa, el tranvía T5 es moderno, rápido y te deja justo frente a la mezquita. Evita los taxis en horas punta; el tráfico en esta zona puede ser una verdadera pesadilla turca.
¿Es difícil subir a pie hasta el café de Pierre Loti?
Para nada, siempre que lleves calzado cómodo. El camino serpentea a través del histórico cementerio de Eyüp y ofrece una perspectiva única que no ves desde el aire. Es una subida de unos 15 minutos con una pendiente moderada. Yo siempre recomiendo subir en el teleférico (por la experiencia) y bajar caminando para disfrutar de la arquitectura de las tumbas otomanas y la paz del entorno. Si tienes problemas de movilidad, el teleférico es imprescindible.
¿Hay que pagar entrada para visitar la Mezquita de Eyüp Sultan?
No, la entrada es gratuita para todos los visitantes, ya que es un lugar de culto activo. Sin embargo, recuerda que no se permite el acceso a turistas durante los horarios de oración. Las mujeres deben cubrirse la cabeza con un pañuelo y todos deben descalzarse antes de entrar. Es un sitio de peregrinación muy importante, así que mantén un tono de voz bajo y evita las fotos intrusivas mientras la gente reza.
Conclusión
Sentarse en la terraza de Pierre Loti mientras el sol comienza su descenso no es simplemente una parada logística para tachar en el mapa; es el momento exacto en el que Estambul deja de ser una ciudad ruidosa para convertirse en un sentimiento. Te sugiero que pidas un segundo Çay —que te costará unos 35 TL (apenas 0,70 EUR)— y te permitas el lujo de no hacer nada. Solo observa cómo la luz rebota en el agua del Cuerno de Oro y cómo el llamado a la oración de las mezquitas cercanas crea una atmósfera que no vas a encontrar en los barrios más gentrificados.
Al final, Eyüp no es un destino turístico al uso, es un estado mental. Es ese rincón de paz que los locales guardamos con celo para recordarnos que, a pesar del tráfico y el frenesí de Beyoğlu, todavía existen espacios donde el tiempo se detiene entre cipreses y leyendas. No te apresures en tomar el teleférico de vuelta; baja caminando por las pendientes del cementerio histórico mientras anochece. Es ahí, en ese silencio respetuoso y cargado de historia, donde entenderás la verdadera esencia de esta ciudad. Disfruta ese atardecer, porque es de los que se quedan grabados mucho después de haber deshecho la maleta.
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